lunes, abril 10, 2006

AMARILLO Y UN SUEÑO.


El lugar se pinta con fea letra... Concreto ajado, torres desaparecidas efecto movimiento del ‘39’, pocos santos, un gomero que asciende a las alturas como dice el cántico.
Recipiente sagrado irracionalmente seco, regreso veintitrés años, una cabecita mojada desencadena llanto, es ‘presentada’, liberada de su primer ‘gran pecado’, sin saber asume conversión... para luego controversias de aquel tipo...
Un pasillo lustroso, bancas donadas por un antiguo convento. San Sebastián herido, cómplice de quien sabe qué ‘pedido’, concedido, no cumplido.
‘Alguien’ se acerca al pueblo, es ella la que pertenece allí como esclava no siempre infeliz. El paisaje al rodar y los chicos trabajan sobándose las manos, cortando varillas de olivo, para un lucrativo domingo de ramos. Ella vuela y piensa en cómo matar los instantes a destiempo.
Pan honesto, palabras incrédulas jurándose a sí mismas futuro vacío. Un cambio cardíaco, vino sangre alborotada, sin ser por ahora bebido.

3 comentarios:

Lilith dijo...

Sólo pasaba a dejar besitos

Cuidese!

Mar de Isaac dijo...

Recuerdos de cuando de mi fui eliminado, de cuando exaltaron un nombre que jamas me agrado.
Recuerdos...
Hoy de nuevo me envuelvo en mi, y pienso en cuando de mi fui eliminado.

indianguman dijo...

y bueno, una mente inquieta como la suya no podría describir de mejor manera el reino incomprensible y a menudo siniestro de las iglesias