martes, junio 13, 2006

Sábado Madera


Creo que el mojarse la cara no le refrescó la confusión disfrazada.
Durante tres meses dilató la situación, pero hoy, justo a media tarde debería dirimir.
Al comienzo de cada día pasado proponía convertirlo en excusa de tiempo, se engañaba, mentía tan bien, y él creía.
Pero hacía falta su voz fuerte, ‘dominante’ propulsando... excusándola:
¡Mariana!- La voz al teléfono sin cordón;
¡Presta atención!, No necesito que hables, solo importa que escuches; he medido y razonado demasiado, ¿dónde quedó tu deseo por esa vieja respuesta?- le decía en tono modesto.
Recuerda... te amo, lo sabes, hoy se cumple mi plazo, le he puesto término a todas las trabas que impedían que estuviera a tu lado, pues hoy ninguna existe, te espero, desde luego en el lugar que acordamos ¡el departamento nuevo!, sin maletas, sin fotografías, ojalá sin nostalgias.
Ella asintió, como parte de esta obra sin sentido, o si alguien le viese el rostro puro que lleva en esta vida, le dijo adiós cerrando los ojos y colgó decidida.
Recopiló las cartas, las cintas, un perfume que le repugnaba desde ahora, una blusa transparente del color que más odia, tres fotografías que astutamente ocultaba bajo el fondo de un cajón de la cocina.
Se desnudó frente al espejo, y se metió en la tina, pasó un rato tarareando algo en portugués, hasta que el agua casi rebalsaba, se sumergió con el pelo suelto como nunca...
Fregó su piel, masajeó su cabello, lluvia y gotas arrancando espumas, una vez conforme pisó sobre la ropa sucia, recogió su pelo mojado, secó su cuerpo, utilizó la fragancia de miel que adoraba, fregó su vientre con leche de almendras entre risas, golpecitos de pies y latidos melódicos.
Guardó en una bolsa de supermercado el acopio de aquellos meses, menos los recuerdos, la ingenuidad, pero sí la amargura, salió de casa con ojos vengativos de aires superiores.
Y es que a ella nunca le sirvió del todo el reencuentro, desde la primera despedida que jamás esperó, algo desencajaba.
Utilizó sus encantos perversos, llegando al lado donde se satisfacía. Estudiar, trabajar y jugar a escondidas no es nada sencillo, lo había llevado a cabo perfectamente sin embargo le costaba creérselo.
‘Incluyo esta ecografía porque creo que es justo, para que estés al tanto de lo que me ocurre, estaré muy bien, es decir lo estaremos, ya no me busques se acabó el plazo y podremos respirar’, las palabras sobre el papel bajo el umbral de la puerta clandestina parecieron destrozarle los testículos de semental.
Se devolvió el hombre a su casa y se deshizo de aquellos recuerdos, sangró el corazón hasta el infarto, su familia ignoró el motivo.
‘Muere conocido Empresario de la Zona’.

Gerardo no alcanzó a conocer a su nieto, Mariana se guardó el secreto del por qué no llamaría a su hijo como su difunto abuelo.

3 comentarios:

Rafa dijo...

...ser aparte y abrazar el pecado como cerrando una herida recién abierta.



volverá entonces la plena virtud del misterio de la sangre limpia y consagrada...


R.

Agustin dijo...

Perdido se que ando por ahi, mas bien gracias por acordarte y venir a saludar. Siempre has eso, que te queda lindo, y asi lo hare yo. Saludos para ti.




Agustin.

Atcharya dijo...

Que fuerte..!

Osea, el viejito funó y ni siquiera alcanzó a gritar un buen; VIVA CHILE...!!!!! antes?

Igual triste. Igual triste...

ABRAZOS ELENA..