lunes, julio 24, 2006

ONCE


No mirar hacia atrás... adivinar lo que haces... es lo que queda.
Claro, hubiese preferido mil veces seguir abrazados, esperar la tarde, sus colores tenues, sus ruidos que poco a poco enmudecen, disfrutar tus dedos como peine o diadema, ‘aunque sea princesa por derecho’. Tu cadencia dulce, y la risa que es festejo; en la mesa dos sombreros, y que a tu cuello vaya mi lengua, los dedos helados y los últimos besos que nos tiñan de azul delicia.

El Sultán oculto entre sedas le dijo:
‘No mires hacia el cielo’
- Lentamente subió el tul que cubría los labios de Helena, la besó mientras ella cerraba los ojos y el susurro corrió por su piel...
‘Te enseñaré... y hoy la Luna será nuestra’
Y de su boca cayó un fruto en forma de palabra; los cuerpos se volverían alforja y memoria.

2 comentarios:

Rafa dijo...

...el número perfecto.






y es múltiplo de un enjambre de róbalos que remontan, de a tres, la sangre que tiñe tu hermoso cabello...

indianguman dijo...

y un fruto en forma de palabra es en este caso algo maravilloso, una lágrima transformada en perla, dos pieles que son selva conjunta por el resto de la eternidad, aunque no vuelvan a tocarse.

Snif