
Un espejismo sobre nuestros cuerpos...
Te costaba un ínfimo esfuerzo introducir el dedo índice para disolver en acuosidad una ventana que liberaba a los espíritus.
Un día mordí tu aliento damasco entre sueños;
las camisas pendían y los colgadores volaban
Por mi ráfaga de hoguera.
Era esplendor de cristales lunares la marea que ondeaba mi vientre fecundo,
El misterio de mi sexo convulsionaba en estallido de besos y la ansiedad crujía mientras quebrabas su esqueleto de hoja amazona.
Tu magia trapense restauradora de mis harapos internos, la sombra de tu cuerpo refrescaba mis senos extenuados.
Deseo empuñar la mano que se me revela, que hace su voluntad electrizándome para acariciar extendido tu vacío tenaz.
Ya no cuestiono el cómo, menos el cuándo, solo te amo con suavidad de insecto (mariposa), sin afán de picar, quiero sobrevolar, capturar tu mapa aéreo en mi retina de afectos.
Tarea larga, recorrer tus paisajes y cavernas.
Escucha esto: Ya no quiero reventar mis ojos en sentimientos y palabras que no me pertenecen, siendo tuyos hoy escapan porque así lo quiero, y espero que te encuentren, me sequen distancias de lo que parece eterno.