martes, enero 09, 2007

Surcos...




La luna me sorprendió esta noche; me enseñó su sombrero esquinado, no faltó el bigote felino pintando esa mirada tan tuya, fija, férvida de risa furtiva envuelta en el aire que entibias y perfumas cuando exhalas me vas embriagando, yo a ratos cierro los ojos, mientras mi piel incinerada danza, y se acerca, luego las palabras extrañas y arrastradas… y el lugar… pasa de nosotros, lo divino es el contacto, y cada escenario un vuelo hacia nuevo paraíso.

Caminabas en mi sueño de colinas y troncos que eran caballos con sus rostros o cuerpos, definidos, absolutamente perfilados, tierras rojas y dos sauces equilibrados.
Y me pedías que te escuchara, y yo quería lo mismo, te asaltaba ¿ves lo que yo veo?, y creo que sí, pero no alcanzaste a decírmelo, matándome en esas pausas tuyas un soplido a mi calma, tus brazos, tu cuello... ¿Dónde habitaban tus labios, antes de ser en mis besos…?

3 comentarios:

Juan Carlos Morgado dijo...

Los labios habitan donde siempre....



en la punta del placer,
en la entrada de la vida,
en el humedal del amor.

Anónimo dijo...

y en el viento...
R delirio

gonzalo dijo...

la luna, esa amiga de tu piel.